El investigador lagunero, Álvaro Santana Acuña, denuncia la aplicación de una política neoliberal en la gestión del centro histórico de La Laguna, declarado por la UNESCO en 1999 Patrimonio Mundial. Según Santana Acuña, el Ayuntamiento está aplicando en el centro histórico el “neoliberalismo patrimonial”, el cual funciona como el neoliberalismo económico que ha dejado a España con más de cinco millones de parados. En La Laguna, el neoliberalismo no consiste en liberalizar las transacciones económicas, sino en liberalizar la protección y el uso de los edificios históricos. El resultado es que “el centro de la ciudad sufre una de las transformaciones más profundas y violentas de su historia”.
Concretamente, la aplicación del “neoliberalismo patrimonial” está teniendo tres graves resultados:
1. El exterminio de las viviendas más representativas de la arquitectura doméstica canaria, como las casas terreras y sobradadas. Además de las reformas irreversibles de monumentos, como el ex convento de Santo Domingo o la sede de la Real Sociedad Económica.
2. La liquidación del pequeño y mediano comercio local. En enero cerró la Papelería Vera, un negocio familiar y centenario. Recientemente cerraron las dos peluquerías de principios del siglo XX. La Zapatería Godiño (creada en 1859), cerrará pronto. Si se exceptúan bares, tascas y tiendas de ropa, la mayoría de los negocios cerrados no son reemplazados por comercios locales, sino por capital foráneo. La Papelería Vera será sustituida por otra franquicia del Grupo Número 1.
3. La expulsión de residentes del centro histórico. Santana Acuña plantea que la consecuencia más trágica y silenciosa del “neoliberalismo patrimonial” es la progresiva expulsión de residentes de las calles principales del centro, indefensos ante la subida de los alquileres y la presión del capital foráneo deseoso de convertir viviendas familiares en oficinas y demás.
Santana Acuña responsabiliza al Ayuntamiento de ser el principal promotor de esta política neoliberal, creando una peligrosa fiebre del oro impulsada por una peatonalización del centro histórico mal planificada. De ahí que esta fiebre del oro haya atraído al capital foráneo de franquicias buscando el beneficio inmediato a costa de lo que haga falta: incluido el patrimonio histórico, el comercio tradicional y las familias del centro.
Esta política neoliberal ha sido planificada por la empresa privada multinacional contratada por el Ayuntamiento para gestionar el centro histórico. Esta multinacional, «Arquitectura Urbanismo y Cooperación», opera en más de quince países y de ella es accionista María Luisa Cerrillos, quien está al frente de una dependencia municipal pública: la Oficina de gestión del centro histórico lagunero.
Dicha multinacional desembarcó en La Laguna después de la declaración de 1999. Y el grupo canarios que trabajó más de diez años para obtener el título de Patrimonio Mundial fue ninguneado por la corporación de Ana Oramas, que contrató a la multinacional de Cerrillos.
Como un número creciente de instituciones y ciudadanos, Santana Acuña exige la creación de una comisión de ciudadanos y expertos que permita una gestión transparente y democrática del centro histórico. Tal y como ocurre en otras ciudades declaradas Patrimonio Mundial.

Felicito al investigador lagunero Álvaro Santana por su exposición de la realidad de nuestro Patrimonio Histórico, que cada día está siendo atropellado por insesibilidades e intereses economícos rápidos en detrimento de nuestra historia, cultura y empresas familiares que han luchado duramente para estar ahí presentes en estos tiempos que corren.