La ermita de San Diego del Monte se reabrirá en la tarde de este viernes al culto religioso, tras haber sido totalmente restaurada. Mañana jueves, tras una misa de despedida que comenzará a las 19 horas, será la procesión de traslado del santo desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, donde ha estado custodiado durante los últimos años, hasta su remozada ermita.
Ya con San Diego en su templo, el viernes, a las 17 horas, tendrá lugar el acto protocolario de reapertura del templo, en presencia del alcalde de la ciudad, Fernando Clavijo, el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, y el Obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, junto a vecinos de este núcleo de la ciudad.
La ermita es una pequeña construcción de recinto único, de planta rectangular, con una cubierta sencilla a cuatro aguas. En su lado norte, y añadidas a la nave principal, tiene adosadas unas dependencias de servicio. Tanto la restauración de la ermita como de sus accesos han supuesto una inversión total en los últimos años de alrededor de 446.000 euros, sufragados por el Cabildo de Tenerife, el Ayuntamiento de La Laguna y el propio obispado.
Historia
La ermita formaba parte del antiguo Convento de San Diego del Monte que fue fundado a mediados del siglo XVII, en el año 1648. En la actualidad, la hacienda adyacente y las dependencias de lo que fue el convento (que tiene uso residencial) son propiedad privada, mientas que la ermita pertenece al Obispado.
En 1965 los recoletos contrataron con el cantero Diego de Miranda una reforma radical del templo. La capilla mayor fue derribada en 1883, por presentar un estado ruinoso, la capilla de San Bernardo fue suprimida y agregada a la residencia, llegando a ser transformada en otra dependencia más de la misma. La celda, humilde estancia en la que había vivido el siervo de dios Fray Juan de Jesús, fue derribada, pero se ha vuelto a edificar con un estilo moderno.
Cabe añadir que la ermita de San Diego está en el origen del tradicional día de “fuga” que cada año por estas fechas se lleva a cabo en centros de enseñanza de toda Canarias. Al parecer, esta singular tradición nació en los años 20 del pasado siglo, cuando un grupo de estudiantes del Instituto Cabrera Pinto desobedeció la orden de un catedrático que les prohibía asistir a la romería de San Diego del Monte.
Escrito por enaguere
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